lunes, 1 de marzo de 2010
Despertar
Despertar sin memoria es a veces la mejor de las vivencias. Si se olvida la necesidad de saber lo que se era, por supuesto.........
Olvidos
Continuamente olvidamos que lo más importante en nuestras vidas no se puede tocar, ni oler, ni medir. Ahora esa ciencia que proclamaba que la única realidad es la tangible ha llegado a un callejón sin salida que, paradojocamente, nos ofrece la mejor de las oportunidades. Recuerda....
El recuerdo
Entre todos mis recuerdos encontre el extremo de un viejo y deshilachado hilo de color púrpura. No podía ubicarlo en mi memoria y sin embargo estaba claro que pertenecia a algún momento en mi pasado. Mis dedos comenzaron a tirar suavemente mientras mi curiosidad se iba bañando de infancia. Su color y consistencia comenzaron a renovarse bajo mi mirada. Ya había llegado al fondo de mi tiempo y sín embargo aquel cordel continuaba hasta perderse más alla de los limites de mi vida.
miércoles, 13 de mayo de 2009
Relato. El milagro de estar vivo y poder contarlo
Capitulo 1
La infancia deja huellas.
Hay momentos en la vida de toda persona en los que nada sale según el orden natural de las cosas. Aquel lunes de Mayo, sentado en el asiento de su coche con las ventanillas subidas a pesar de los treinta grados reinantes bajo el sol de mediodía, la cara de Ernesto era un mapa sin tesoro y sin salida.
Llevaba más de dos noches sin dormir aunque si se los preguntaran no sabría especificar cuantas exactamente. Existe un límite entre los sueños, la vida real y la vigilia. En el caso de Ernesto había sido pulverizado cual marca olímpica en una tarde de gloria y dopaje.
No se sabe muy bien cuando ocurrió este hecho determinante en su vida. Mientras se miraba en el retrovisor ajeno al tráfico y los peatones recordó la noche que derramó disolvente de un frasco que había en el cuarto de su hermana mayor sobre la manga de su pijama.
Como aquello de los cuartos de los hermanos mayores está rodeado de tabúes y pequeñas palizas recordatorias, Ernesto cerró el frasco y corrió hacia la habitación, cerró sigilosamente la puerta tras de sí y se zambulló en las sábanas de su cama plegable. Al girar sobre si mismo se dio de bruces con la manga empapada de su pijama. El olor era muy fuerte. Al instante un mareo muy agradable acompañado de calor se apoderó de su cuerpo.
Pegó la nariz y estuvo en la misma posición hasta que los efectos del disolvente parecieron desaparecer. Por supuesto que los efectos no habían desaparecido del todo pero al así percibirlo Ernesto, se levantó, con apenas seis años de edad, a por su segunda dosis.
A la edad de quince se encontró con un grupo de punks, de los que se enderezaban la cresta con jabón Chimbo en la primera fuente que se encontraban, pasándose una bolsa de plástico de la compra llena de pegamento industrial. Su madre que lo habia reclutado aquella tarde para que cargara como una mula con veinte kilos de compra ni siquiera se extraño de que le preguntara tan solo por el jabón. Ernesto no necesitaba saber nada más.
Algo en la vida de Ernesto lo precipitaba constantemente hacía el caos. A pesar de ser completamente consciente de esto, cual Elektra y su complejo, no tenía en su poder la llave para cambiar el rumbo de los acontecimientos. Por fin se decidió a abrir la puerta y salir del coche.
Capitulo 2
El imprevisto de Rosa Arrollo
La razón por la cual no había pegado ojo en el último mes se debía a las correcciones que había tenido que hacer por un encargo urgente de un libro de un autor boliviano. Debido a la insensatez gramatical y ortográfica de su creador, Ernesto tuvo que traducir a la lengua española las doscientas veinticinco páginas de la crónica de una comunidad en los límites de la selva amazónica.
Volvía a su casa tras haber recogido una copia en papel de su trabajo que su impresora solo imprimía en rojo lo cual le distraía enormemente de la lectura.
Al llegar a la entrada se encontró a la editora en persona. Rosa; la gran Rosa Arroyo lo esperaba sentada sobre la casa para gatos que había junto a la puerta.
La mujer parecía muy apurada. Los entraron en la casa y con un café de por medio
Rosa le explicó que el autor en un arrebato de celos hacia su mujer que había sido vista con cirugía y amante, ambos nuevos. El hombre empañado en lagrimas y vapores etílicos de dos días consiguió subirse en un avión hacia La Paz no se sabía bien si para visitar a su suegra o matar a su mujer.
Había un imprevisto. Eso dijo Doña Rosa que para estas cosas de hacer comulgar con ruedas de molino era una autentica experta después de haber pasado media vida en el caribe. El imprevisto fue que al no haber firmado el contrato no recibiría la paga de lo acordado ya que la editorial no podía mover un dedo para publicar la obra e iniciar su comercialización a pesar de poseer el manuscrito.
Para abreviar: doña Rosa iba a dejar tieso a Ernesto hasta que se resolviera la estupidez de no haber tenido la documentación a punto hasta el último momento.
La cosa no pintaba nada bien. La Paz está muy pero que muy lejos hasta en los mapas pequeños. Solo podía pensar en que en algún momento de aquellas tres últimas semanas había perdido su vida y necesitaba empezar a recuperarla empezando por la cama.
La mujer se despidió aprovechando la guardia baja y desapareció por la puerta con un billete de vuelta para la capital. Solo en el salón de su casa y tras una serie irregular de cabezadas se quedó dormido. La tarde estaba cayendo y las sombras de los cactus en el jardín se estiraban mientras los gatos volvían, al sentir a su amo, a pedir comida.
Enfrascado en su trabajo se había descuidado en hábitos tan importantes como comer caliente y los gatos no fueron menos.
Ahora Ernesto dormía y soñaba que sentía el sol enrojecer sus parpados mientras lo contemplaba con los ojos cerrados una tarde de verano de cuando tan solo tenía dieciséis.
Capitulo 3
La oscuridad.
la comida de los gatos no fue lo único que descuidó en todo este tiempo. El aviso de la compañía eléctrica permanecía desde hacía al menos tres semanas enterrado bajo la correspondencia y la publicidad en la mesa de la cocina. Cuando despertó aquella tarde de viernes y pulso el interruptor no se hizo la luz. Cogió el teléfono para llamar pero al ser inalámbrico no funcionaba. Tras remover entre el montó de cartas encontró la ganadora con el membrete de la compañía y se dirigió a la oficina de correos.
Aún estaba a tiempo. Eran apenas las seis y media. La oficina no cerraba hasta las ocho. Cuando llegó su turno entrego el recibo y el dinero a la señorita de la ventanilla. Salió a la calle sacó el teléfono de su bolsillo y mientras se metía en el coche llamó de nuevo a la compañía eléctrica.
Lo atendió una señorita que comprobó como efectivamente el ingreso había sido realizado. Fue muy amable y le permitió enchufar el cargador del móvil. Le comentó que era extraño que le hubieran cortado el suministro sin el tercer aviso pero aquello no sirvió de ningún consuelo a Ernesto. Al parecer los técnico de la compañía solo trabajaban hasta las ocho y media así que tampoco había garantías de que aquella noche tuviera luz en casa.
Antes de que acabara ese día; esas últimas veinticuatro horas de insomnio, tenía que corregir un artículo de prensa. Una columna de seiscientas palabras. Pensó una solución. Esta vez llamó a una amiga que tenía un oficina en las afueras. Antes de pedirle las llaves habló durante diez minutos en los que tuvo ir explicando la cadena de efecto domino que lo habían traído hasta ese punto.
A la altura de lo del boliviano borracho subiéndose a un avión su amiga lo interrumpió a carcajadas y le dijo que por ella era suficiente; que podía pasar a por las llaves cuando quisiera. Tras colocar el ordenador de mesa y el monitor en la parte d atrás de su coche tomo dirección este en el desvió. La tarde casi había desaparecido bajo el manto de la noche. Aún le quedaba tiempo. Ernesto a estas alturas no sabía bien si hablaba de su vida o de las seiscientas palabras del articulo.
Acordó dejar las llaves en el macetero de la entrada de su casa y después de despedirse tomó la carretera del norte. De vez en cuando volvía una sensación de
estar acompañado. Ernesto saludo a su ángel con el pensamiento por que no hacía falta hablar después de tantos años. Su ángel le recordó que lo estaban esperando desde hace tiempo. Se está acercando el momento de conocerla dijo en voz baja. Al susurro del ángel le siguió el silencio del motor del coche pues ya había llegado.
Suspiro y miro al cielo estrellado. Pensó que ángel tenía razón y que en algún lugar ella lo estaba esperando.
Capitulo 4
El fantasma del ahorcado.
Abrió el maletero y saco primero el cajón del ordenador. Camino con el hasta la puerta y lo dejo en en suelo para poder usar las llaves. La casa era bastante vieja y las cerraduras no iban bien aunque la mayoría del espacio estaba reformado y era muy acogedor. La puerta se abrió con un suave quejido de madera. Al dejar la torre sobre un escritorio oteo una pequeña cafetera y una lata de galletas. Cuando acabó de traer e instalar el ordenador se preparo un café con leche y fumó, después de un día de abstinencia, su primer cigarrillo.
El silencio del edificio estaba lleno de ruidos extraños. El motor de la maquina expendedora del pasillo se deformaba en los altos techos asemejándose al del lejano viento. La madera de las ventanas crujía de vez en cuando ante el frío de la noche y por algún motivo el no podía quitarse de la cabeza la historia del ahorcado que encontraron en el descansillo de la escalera donde ahora estaba el cuarto de la luz..
Empezó a trabajar. Cuanto antes acabe antes me vuelvo a casa. Por lo menos allí no tengo familiares vagando. Solo los gatos ¿Les habría dado de comer hoy? No lo recordaba así que seguramente no. La columna era de seiscientas palabras y parecía cosa facil y entretenida pero a los veinte minutos las luces de toda la oficina se encendieron al unísono. Un escalofrío se apodero de Ernesto que sentía que la sangre no le llegaba a los miembros.
No era cuestión de ponerse nervioso pero le costaba mucho mantener la concentración porque ahora un mundo de muebles vacíos y puestos de trabajos desiertos se abría ante el. Prefería la oscuridad. Parecía que al ahorcado le gustaba más la luz. Intentaba no tenerlo presente. Quería creer que no era mas que un temporizador mal ajustado como cuando las farolas de la calle se encienden a las doce del mediodía.
Avanzó otras doscientas palabras y la luz volvió a irse de golpe. Esta vez Ernesto lo paso mal de verdad porque ahora, lo de estar a oscuras, no le hacía ninguna gracia. Tampoco se atrevía a ir al cuarto de la luz no fuese que se diera con los pies del ahorcado mientras buscaba la palanca. Empezó a ponerse pálido. Su ángel no estaba. Nunca estaba cuando hace falta. Segura que había vuelto al otro lado de la comarca con ella. Solo que ría acabar. Lo antes posible para vencer el miedo comenzó a pedir con todos los respetos y temores al señor fantasma que solo por aquella noche lo dejara trabajar tranquilo.
Parece ser que las lagrimas de desesperación de Ernesto hicieron efecto y pudo acabar, no sin ciertos sobresaltos por ladridos lejanos y el motor de la máquina del pasillo, la corrección de la columna. Afuera la noche había subido tres grados su temperatura. Eran las tres de la mañana. Cuando subió al coche encontró a su ángel dormido en el asiento del copiloto. Lo tapó con su chaqueta y puso la radio.
Capitulo 5
El agua.
Cuando Luis de Góngora lloraba junto a la orilla del mar no hablaba de un mar de verdad frente al que la protagonista se sentaba a verter lagrimas. Llorar frente al mar significa abrirse a la tristeza. El cansancio estaba haciendo mella en Ernesto y la promesa de su ángel pesaba sobre sus hombros. Necesitaba ser mecido como un bebe sin las preocupaciones de un mundo hostil que solo quería su tiempo al mejor precio posible.
La noche era caliente. Después de enviar la corrección podría dormir todo el día. Solo necesitaba una ducha fría. Mientras conducía las canciones sonaban mas reales y llenas de sentido que en el ajetreo de las horas del día. Incluso sus pensamientos sonaban más claros en esta hora desvelada. Sus emociones en cambio le hacían sentir que su vida se disolvía como una gota de agua en un mar que no era el suyo.
Aparco frente a la entrada y abrió la puerta. Pulso el interruptor de la luz. A tientas avanzó por el pasillo hasta alcanzar el baño pisando el rabo de uno de sus gatos. Se tendió en la cama y sin tiempo a decidir quedó dormido.
A las nueve y cuarto de la mañana y por equivocación, un milagro de llamada telefónica preguntando por Bernarda Bertol lo despertó de un profundo sueño. Cuando vio la hora en su móvil salto de la cama y se corrió, golpeándose con las paredes del pasillo, hasta el baño.
Se desnudó, entró en la bañera, cerró la cortina y giró la manilla del agua caliente. Una agradable sensación de limpieza y pulcritud estuvo a punto de inundar el cuerpo de Ernesto pero nada ocurrió. Si no había electricidad tampoco había bomba de agua y, sin esta ultima presión. Esto último resulta paradójico porque Ernesto se sentía bastante presionado a estas alturas de su aventura.
Aún no eran la once; hora en la que el día anterior se había quedado sin tinta en la impresora la misma mañana que tenía que enviar el trabajo de un mes después de una última corrección. Maldecía el día en que dejo la farándula. En aquel entonces los artistas contrataban para sus giras a los mismos equipos de gente y pasaban en la carretera meses antes de volver a casa. Los circos eran lo más complicado. Aunque estaba bien pagado, aguantar a una compañía de circo era una aventura digna de titanes.
Una noche su ángel lo llamo para decirle que había encontrado su alma gemela y que su vida tenía que cambiar. Ernesto, después de aquello, siempre afirmo que la vida real, la que queda lejos de las aventuras de carretera, es el peor de los circos.
Capitulo 6
Hablar con Dios.
Después de enviar un mail desde un locutorio donde el tufillo que desprendía llamó la atención de todos los presentes regreso a su casa. Los gatos maullaban y se frotaban contra sus pies. recordó que el también tenia hambre y mientras colocaba galletas en los demás tazones en el suyo colocó cereales.
Decidió permanecer allí. Sentado en el sillón de cuero negro del salón con el tazón de cereales vacío a sus pies hasta que llegara el técnico de la compañía y tras haber pagado sus facturas recobrar su vida. Como el técnico se demoraba decidió tener una pequeña charla con Dios.
El contenido de la conversación no es especialmente relevante. Esta vez solo destacó la pregunta que Ernesto hizo sobre el eterno retorno al que su vida se sometía cada ciertos años. Incapaz de evitarlo se veía envuelto en las mismas circunstancias y con los mismos patrones desaguisados. ¿Es esto todo? El silencio respondía que sí pero Ernesto quería cerciorarse bien porque iba a mandar a paseo a dios y eso es cosa seria.
Encendió el último cigarrillo de la cajetilla y se lo fumo salud del santísimo. Sobre la mesa la copia del texto del boliviano esperaba inútil como el sentido del tiempo que ahora acompañaba a Ernesto. Apagó su cigarrillo en el tazón de cereales, se levantó del sillón y cogió el teléfono.
Marco el número de Rosa Arroyo y le propuso editar un libro de contenido semejante al del boliviano. Incluso hablaba de los mismos pobladores pero el estilo era mucho más sofisticado. Al otro lado del auricular Doña Rosa daba saltos de alegría mordiéndose el labio porque aquello iba salvarla de un bochorno cuando llegará el lunes y se presentara ante sus socios con las manos vacías.
Quien iba a saberlo. De repente el silencio de jardines que rodeaban la casa de Ernesto desapareció bajo el ruido de los electrodomésticos volviendo a funcionar.
Lleno la bañera con agua y sales de baño y se hundió bajo el agua teniendo la breve y agradable sensación de desaparecer solo por un instante.
La infancia deja huellas.
Hay momentos en la vida de toda persona en los que nada sale según el orden natural de las cosas. Aquel lunes de Mayo, sentado en el asiento de su coche con las ventanillas subidas a pesar de los treinta grados reinantes bajo el sol de mediodía, la cara de Ernesto era un mapa sin tesoro y sin salida.
Llevaba más de dos noches sin dormir aunque si se los preguntaran no sabría especificar cuantas exactamente. Existe un límite entre los sueños, la vida real y la vigilia. En el caso de Ernesto había sido pulverizado cual marca olímpica en una tarde de gloria y dopaje.
No se sabe muy bien cuando ocurrió este hecho determinante en su vida. Mientras se miraba en el retrovisor ajeno al tráfico y los peatones recordó la noche que derramó disolvente de un frasco que había en el cuarto de su hermana mayor sobre la manga de su pijama.
Como aquello de los cuartos de los hermanos mayores está rodeado de tabúes y pequeñas palizas recordatorias, Ernesto cerró el frasco y corrió hacia la habitación, cerró sigilosamente la puerta tras de sí y se zambulló en las sábanas de su cama plegable. Al girar sobre si mismo se dio de bruces con la manga empapada de su pijama. El olor era muy fuerte. Al instante un mareo muy agradable acompañado de calor se apoderó de su cuerpo.
Pegó la nariz y estuvo en la misma posición hasta que los efectos del disolvente parecieron desaparecer. Por supuesto que los efectos no habían desaparecido del todo pero al así percibirlo Ernesto, se levantó, con apenas seis años de edad, a por su segunda dosis.
A la edad de quince se encontró con un grupo de punks, de los que se enderezaban la cresta con jabón Chimbo en la primera fuente que se encontraban, pasándose una bolsa de plástico de la compra llena de pegamento industrial. Su madre que lo habia reclutado aquella tarde para que cargara como una mula con veinte kilos de compra ni siquiera se extraño de que le preguntara tan solo por el jabón. Ernesto no necesitaba saber nada más.
Algo en la vida de Ernesto lo precipitaba constantemente hacía el caos. A pesar de ser completamente consciente de esto, cual Elektra y su complejo, no tenía en su poder la llave para cambiar el rumbo de los acontecimientos. Por fin se decidió a abrir la puerta y salir del coche.
Capitulo 2
El imprevisto de Rosa Arrollo
La razón por la cual no había pegado ojo en el último mes se debía a las correcciones que había tenido que hacer por un encargo urgente de un libro de un autor boliviano. Debido a la insensatez gramatical y ortográfica de su creador, Ernesto tuvo que traducir a la lengua española las doscientas veinticinco páginas de la crónica de una comunidad en los límites de la selva amazónica.
Volvía a su casa tras haber recogido una copia en papel de su trabajo que su impresora solo imprimía en rojo lo cual le distraía enormemente de la lectura.
Al llegar a la entrada se encontró a la editora en persona. Rosa; la gran Rosa Arroyo lo esperaba sentada sobre la casa para gatos que había junto a la puerta.
La mujer parecía muy apurada. Los entraron en la casa y con un café de por medio
Rosa le explicó que el autor en un arrebato de celos hacia su mujer que había sido vista con cirugía y amante, ambos nuevos. El hombre empañado en lagrimas y vapores etílicos de dos días consiguió subirse en un avión hacia La Paz no se sabía bien si para visitar a su suegra o matar a su mujer.
Había un imprevisto. Eso dijo Doña Rosa que para estas cosas de hacer comulgar con ruedas de molino era una autentica experta después de haber pasado media vida en el caribe. El imprevisto fue que al no haber firmado el contrato no recibiría la paga de lo acordado ya que la editorial no podía mover un dedo para publicar la obra e iniciar su comercialización a pesar de poseer el manuscrito.
Para abreviar: doña Rosa iba a dejar tieso a Ernesto hasta que se resolviera la estupidez de no haber tenido la documentación a punto hasta el último momento.
La cosa no pintaba nada bien. La Paz está muy pero que muy lejos hasta en los mapas pequeños. Solo podía pensar en que en algún momento de aquellas tres últimas semanas había perdido su vida y necesitaba empezar a recuperarla empezando por la cama.
La mujer se despidió aprovechando la guardia baja y desapareció por la puerta con un billete de vuelta para la capital. Solo en el salón de su casa y tras una serie irregular de cabezadas se quedó dormido. La tarde estaba cayendo y las sombras de los cactus en el jardín se estiraban mientras los gatos volvían, al sentir a su amo, a pedir comida.
Enfrascado en su trabajo se había descuidado en hábitos tan importantes como comer caliente y los gatos no fueron menos.
Ahora Ernesto dormía y soñaba que sentía el sol enrojecer sus parpados mientras lo contemplaba con los ojos cerrados una tarde de verano de cuando tan solo tenía dieciséis.
Capitulo 3
La oscuridad.
la comida de los gatos no fue lo único que descuidó en todo este tiempo. El aviso de la compañía eléctrica permanecía desde hacía al menos tres semanas enterrado bajo la correspondencia y la publicidad en la mesa de la cocina. Cuando despertó aquella tarde de viernes y pulso el interruptor no se hizo la luz. Cogió el teléfono para llamar pero al ser inalámbrico no funcionaba. Tras remover entre el montó de cartas encontró la ganadora con el membrete de la compañía y se dirigió a la oficina de correos.
Aún estaba a tiempo. Eran apenas las seis y media. La oficina no cerraba hasta las ocho. Cuando llegó su turno entrego el recibo y el dinero a la señorita de la ventanilla. Salió a la calle sacó el teléfono de su bolsillo y mientras se metía en el coche llamó de nuevo a la compañía eléctrica.
Lo atendió una señorita que comprobó como efectivamente el ingreso había sido realizado. Fue muy amable y le permitió enchufar el cargador del móvil. Le comentó que era extraño que le hubieran cortado el suministro sin el tercer aviso pero aquello no sirvió de ningún consuelo a Ernesto. Al parecer los técnico de la compañía solo trabajaban hasta las ocho y media así que tampoco había garantías de que aquella noche tuviera luz en casa.
Antes de que acabara ese día; esas últimas veinticuatro horas de insomnio, tenía que corregir un artículo de prensa. Una columna de seiscientas palabras. Pensó una solución. Esta vez llamó a una amiga que tenía un oficina en las afueras. Antes de pedirle las llaves habló durante diez minutos en los que tuvo ir explicando la cadena de efecto domino que lo habían traído hasta ese punto.
A la altura de lo del boliviano borracho subiéndose a un avión su amiga lo interrumpió a carcajadas y le dijo que por ella era suficiente; que podía pasar a por las llaves cuando quisiera. Tras colocar el ordenador de mesa y el monitor en la parte d atrás de su coche tomo dirección este en el desvió. La tarde casi había desaparecido bajo el manto de la noche. Aún le quedaba tiempo. Ernesto a estas alturas no sabía bien si hablaba de su vida o de las seiscientas palabras del articulo.
Acordó dejar las llaves en el macetero de la entrada de su casa y después de despedirse tomó la carretera del norte. De vez en cuando volvía una sensación de
estar acompañado. Ernesto saludo a su ángel con el pensamiento por que no hacía falta hablar después de tantos años. Su ángel le recordó que lo estaban esperando desde hace tiempo. Se está acercando el momento de conocerla dijo en voz baja. Al susurro del ángel le siguió el silencio del motor del coche pues ya había llegado.
Suspiro y miro al cielo estrellado. Pensó que ángel tenía razón y que en algún lugar ella lo estaba esperando.
Capitulo 4
El fantasma del ahorcado.
Abrió el maletero y saco primero el cajón del ordenador. Camino con el hasta la puerta y lo dejo en en suelo para poder usar las llaves. La casa era bastante vieja y las cerraduras no iban bien aunque la mayoría del espacio estaba reformado y era muy acogedor. La puerta se abrió con un suave quejido de madera. Al dejar la torre sobre un escritorio oteo una pequeña cafetera y una lata de galletas. Cuando acabó de traer e instalar el ordenador se preparo un café con leche y fumó, después de un día de abstinencia, su primer cigarrillo.
El silencio del edificio estaba lleno de ruidos extraños. El motor de la maquina expendedora del pasillo se deformaba en los altos techos asemejándose al del lejano viento. La madera de las ventanas crujía de vez en cuando ante el frío de la noche y por algún motivo el no podía quitarse de la cabeza la historia del ahorcado que encontraron en el descansillo de la escalera donde ahora estaba el cuarto de la luz..
Empezó a trabajar. Cuanto antes acabe antes me vuelvo a casa. Por lo menos allí no tengo familiares vagando. Solo los gatos ¿Les habría dado de comer hoy? No lo recordaba así que seguramente no. La columna era de seiscientas palabras y parecía cosa facil y entretenida pero a los veinte minutos las luces de toda la oficina se encendieron al unísono. Un escalofrío se apodero de Ernesto que sentía que la sangre no le llegaba a los miembros.
No era cuestión de ponerse nervioso pero le costaba mucho mantener la concentración porque ahora un mundo de muebles vacíos y puestos de trabajos desiertos se abría ante el. Prefería la oscuridad. Parecía que al ahorcado le gustaba más la luz. Intentaba no tenerlo presente. Quería creer que no era mas que un temporizador mal ajustado como cuando las farolas de la calle se encienden a las doce del mediodía.
Avanzó otras doscientas palabras y la luz volvió a irse de golpe. Esta vez Ernesto lo paso mal de verdad porque ahora, lo de estar a oscuras, no le hacía ninguna gracia. Tampoco se atrevía a ir al cuarto de la luz no fuese que se diera con los pies del ahorcado mientras buscaba la palanca. Empezó a ponerse pálido. Su ángel no estaba. Nunca estaba cuando hace falta. Segura que había vuelto al otro lado de la comarca con ella. Solo que ría acabar. Lo antes posible para vencer el miedo comenzó a pedir con todos los respetos y temores al señor fantasma que solo por aquella noche lo dejara trabajar tranquilo.
Parece ser que las lagrimas de desesperación de Ernesto hicieron efecto y pudo acabar, no sin ciertos sobresaltos por ladridos lejanos y el motor de la máquina del pasillo, la corrección de la columna. Afuera la noche había subido tres grados su temperatura. Eran las tres de la mañana. Cuando subió al coche encontró a su ángel dormido en el asiento del copiloto. Lo tapó con su chaqueta y puso la radio.
Capitulo 5
El agua.
Cuando Luis de Góngora lloraba junto a la orilla del mar no hablaba de un mar de verdad frente al que la protagonista se sentaba a verter lagrimas. Llorar frente al mar significa abrirse a la tristeza. El cansancio estaba haciendo mella en Ernesto y la promesa de su ángel pesaba sobre sus hombros. Necesitaba ser mecido como un bebe sin las preocupaciones de un mundo hostil que solo quería su tiempo al mejor precio posible.
La noche era caliente. Después de enviar la corrección podría dormir todo el día. Solo necesitaba una ducha fría. Mientras conducía las canciones sonaban mas reales y llenas de sentido que en el ajetreo de las horas del día. Incluso sus pensamientos sonaban más claros en esta hora desvelada. Sus emociones en cambio le hacían sentir que su vida se disolvía como una gota de agua en un mar que no era el suyo.
Aparco frente a la entrada y abrió la puerta. Pulso el interruptor de la luz. A tientas avanzó por el pasillo hasta alcanzar el baño pisando el rabo de uno de sus gatos. Se tendió en la cama y sin tiempo a decidir quedó dormido.
A las nueve y cuarto de la mañana y por equivocación, un milagro de llamada telefónica preguntando por Bernarda Bertol lo despertó de un profundo sueño. Cuando vio la hora en su móvil salto de la cama y se corrió, golpeándose con las paredes del pasillo, hasta el baño.
Se desnudó, entró en la bañera, cerró la cortina y giró la manilla del agua caliente. Una agradable sensación de limpieza y pulcritud estuvo a punto de inundar el cuerpo de Ernesto pero nada ocurrió. Si no había electricidad tampoco había bomba de agua y, sin esta ultima presión. Esto último resulta paradójico porque Ernesto se sentía bastante presionado a estas alturas de su aventura.
Aún no eran la once; hora en la que el día anterior se había quedado sin tinta en la impresora la misma mañana que tenía que enviar el trabajo de un mes después de una última corrección. Maldecía el día en que dejo la farándula. En aquel entonces los artistas contrataban para sus giras a los mismos equipos de gente y pasaban en la carretera meses antes de volver a casa. Los circos eran lo más complicado. Aunque estaba bien pagado, aguantar a una compañía de circo era una aventura digna de titanes.
Una noche su ángel lo llamo para decirle que había encontrado su alma gemela y que su vida tenía que cambiar. Ernesto, después de aquello, siempre afirmo que la vida real, la que queda lejos de las aventuras de carretera, es el peor de los circos.
Capitulo 6
Hablar con Dios.
Después de enviar un mail desde un locutorio donde el tufillo que desprendía llamó la atención de todos los presentes regreso a su casa. Los gatos maullaban y se frotaban contra sus pies. recordó que el también tenia hambre y mientras colocaba galletas en los demás tazones en el suyo colocó cereales.
Decidió permanecer allí. Sentado en el sillón de cuero negro del salón con el tazón de cereales vacío a sus pies hasta que llegara el técnico de la compañía y tras haber pagado sus facturas recobrar su vida. Como el técnico se demoraba decidió tener una pequeña charla con Dios.
El contenido de la conversación no es especialmente relevante. Esta vez solo destacó la pregunta que Ernesto hizo sobre el eterno retorno al que su vida se sometía cada ciertos años. Incapaz de evitarlo se veía envuelto en las mismas circunstancias y con los mismos patrones desaguisados. ¿Es esto todo? El silencio respondía que sí pero Ernesto quería cerciorarse bien porque iba a mandar a paseo a dios y eso es cosa seria.
Encendió el último cigarrillo de la cajetilla y se lo fumo salud del santísimo. Sobre la mesa la copia del texto del boliviano esperaba inútil como el sentido del tiempo que ahora acompañaba a Ernesto. Apagó su cigarrillo en el tazón de cereales, se levantó del sillón y cogió el teléfono.
Marco el número de Rosa Arroyo y le propuso editar un libro de contenido semejante al del boliviano. Incluso hablaba de los mismos pobladores pero el estilo era mucho más sofisticado. Al otro lado del auricular Doña Rosa daba saltos de alegría mordiéndose el labio porque aquello iba salvarla de un bochorno cuando llegará el lunes y se presentara ante sus socios con las manos vacías.
Quien iba a saberlo. De repente el silencio de jardines que rodeaban la casa de Ernesto desapareció bajo el ruido de los electrodomésticos volviendo a funcionar.
Lleno la bañera con agua y sales de baño y se hundió bajo el agua teniendo la breve y agradable sensación de desaparecer solo por un instante.
lunes, 20 de abril de 2009
Gastos
Boletín Oficial del Estado Nº 96/2009
Publicado el 20/04/2009
RESOLUCIÓN de 6 de abril de 2009, de la Dirección General de Política Interior, por la que se publican las subvenciones estatales anuales, para atender los gastos de funcionamiento ordinario, abonadas a las diferentes formaciones políticas con representación en el Congreso de los Diputados, durante el primer trimestre del ejercicio 2009.
En virtud de lo establecido en la Ley Orgánica 8/2007 sobre financiación de los partidos políticos, el Estado concede a las distintas formaciones políticas, con representación en el Congreso de los Diputados, una cantidad anual, en concepto de subvención, que se distribuye entre dichas formaciones de acuerdo con los resultados obtenidos en las últimas elecciones a la citada Cámara.
La finalidad de la subvención, que se abona en doce mensualidades, es atender a sus gastos de funcionamiento ordinario y se concreta en el montante anual incluido en los Presupuestos Generales del Estado para el ejercicio correspondiente, que se consigna en el programa 924M, Elecciones y Partidos Políticos, con cargo a la Sección 16, Servicio 01 y Concepto 485.01, Financiación a Partidos Políticos.
Durante el primer trimestre del presente ejercicio presupuestario de 2009, la mencionada subvención se ha llevado a efecto, abonándose las siguientes cantidades a las entidades beneficiarias:
PARTIDO POPULAR 8.515.651,17
PARTIDO SOCIALISTA OBRERO ESPAÑOL 8.060.854,02
PARTIDO SOCIALISTA CATALUÑA (PSOE-PSC) 1.412.332,89
CONVERGENCIA I UNIÓ 621.743,16
PARTIDO NACIONALISTA VASCO 284.351,73
ESQUERRA REPUBLICANA DE CATALUNYA 235.813,02
BLOQUE NACIONALISTA GALEGO 155.459,43
COALICIÓN CANARIA-PNC 134.640,93
UNIÓN DEL PUEBLO NAVARRO-PARTIDO POPULAR 111.814,92
IZQUIERDA UNIDA 451.260,03
UNIÓN PROGRESO Y DEMOCRACIA 187.443,09
INICIATIVA PER CATALUNYA-VERDS 120.046,80
NAFARROA BAI 53.638,86
Lo que se hace público de conformidad con lo previsto en la Disposición adicional décima, del Real Decreto 887/2006, de 21 de julio, por el que se aprueba el Reglamento de la Ley 38/2003, de 17 de noviembre, General de Subvenciones (B.O.E. núm. 176, de 25 de julio de 2006), con su inserción en el «Boletín Oficial del Estado».
Madrid, 6 de abril de 2009.–El Director General de Política Interior, Adolfo Hernández Lafuente.
***
Boletín Oficial del Estado Nº 96/2009
Publicado el 20/04/2009
RESOLUCIÓN de 6 de abril de 2009, de la Dirección General de Política Interior, por la que se publican las subvenciones estatales anuales, para sufragar los gastos de seguridad, abonadas a las diferentes formaciones políticas con representación en el Congreso de los Diputados, durante el primer trimestre del ejercicio 2009.
En virtud de lo establecido en la Ley Orgánica 8/2007 sobre financiación de los partidos políticos, el Estado concede a las distintas formaciones políticas, con representación en el Congreso de los Diputados, una cantidad anual, en concepto de subvención, que se distribuye entre dichas formaciones de acuerdo con los resultados obtenidos en las últimas elecciones a la citada Cámara.
La finalidad de la subvención, que se abona en doce mensualidades, es para sufragar gastos de seguridad y se concreta en el montante anual incluido en los Presupuestos Generales del Estado para el ejercicio correspondiente, que se consigna en el programa 924M, Elecciones y Partidos Políticos, con cargo a la Sección 16, Servicio 01 y Concepto 484, Asignación anual a Partidos Políticos para sufragar gastos de seguridad.
Durante el primer trimestre del presente ejercicio presupuestario de 2009, la mencionada subvención se ha llevado a efecto, abonándose las siguientes cantidades a las entidades beneficiarias:
PARTIDO POPULAR 437.231,25
PARTIDO SOCIALISTA OBRERO ESPAÑOL 413.879,97
PARTIDO SOCIALISTA DE CATALUÑA (PSOE-PSC) 72.515,43
CONVERGENCIA I UNIÓ 31.923,06
PARTIDO NACIONALISTA VASCO 14.599,86
ESQUERRA REPUBLICANA DE CATALUNYA 12.107,70
BLOQUE NACIONALISTA GALEGO 7.981,98
COALICIÓN CANARIA-PNC 6.913,05
UNIÓN DEL PUEBLO NAVARRO-PARTIDO POPULAR 5.741,07
IZQUIERDA UNIDA 23.169,69
UNIÓN PROGRESO Y DEMOCRACIA 9.624,15
INICIATIVA PER CATALUNYA-VERDS 6.163,74
NAFARROA BAI 2.754,06
Lo que se hace público de conformidad con lo previsto en la Disposición adicional décima, del Real Decreto 887/2006, de 21 de julio, por el que se aprueba el Reglamento de la Ley 38/2003, de 17 de noviembre, General de Subvenciones (B.O.E. núm. 176, de 25 de julio de 2006), con su inserción en el «Boletín Oficial del Estado».
Madrid, 6 de abril de 2009.–El Director General de Política Interior, Adolfo Hernández Lafuente.
Publicado el 20/04/2009
RESOLUCIÓN de 6 de abril de 2009, de la Dirección General de Política Interior, por la que se publican las subvenciones estatales anuales, para atender los gastos de funcionamiento ordinario, abonadas a las diferentes formaciones políticas con representación en el Congreso de los Diputados, durante el primer trimestre del ejercicio 2009.
En virtud de lo establecido en la Ley Orgánica 8/2007 sobre financiación de los partidos políticos, el Estado concede a las distintas formaciones políticas, con representación en el Congreso de los Diputados, una cantidad anual, en concepto de subvención, que se distribuye entre dichas formaciones de acuerdo con los resultados obtenidos en las últimas elecciones a la citada Cámara.
La finalidad de la subvención, que se abona en doce mensualidades, es atender a sus gastos de funcionamiento ordinario y se concreta en el montante anual incluido en los Presupuestos Generales del Estado para el ejercicio correspondiente, que se consigna en el programa 924M, Elecciones y Partidos Políticos, con cargo a la Sección 16, Servicio 01 y Concepto 485.01, Financiación a Partidos Políticos.
Durante el primer trimestre del presente ejercicio presupuestario de 2009, la mencionada subvención se ha llevado a efecto, abonándose las siguientes cantidades a las entidades beneficiarias:
PARTIDO POPULAR 8.515.651,17
PARTIDO SOCIALISTA OBRERO ESPAÑOL 8.060.854,02
PARTIDO SOCIALISTA CATALUÑA (PSOE-PSC) 1.412.332,89
CONVERGENCIA I UNIÓ 621.743,16
PARTIDO NACIONALISTA VASCO 284.351,73
ESQUERRA REPUBLICANA DE CATALUNYA 235.813,02
BLOQUE NACIONALISTA GALEGO 155.459,43
COALICIÓN CANARIA-PNC 134.640,93
UNIÓN DEL PUEBLO NAVARRO-PARTIDO POPULAR 111.814,92
IZQUIERDA UNIDA 451.260,03
UNIÓN PROGRESO Y DEMOCRACIA 187.443,09
INICIATIVA PER CATALUNYA-VERDS 120.046,80
NAFARROA BAI 53.638,86
Lo que se hace público de conformidad con lo previsto en la Disposición adicional décima, del Real Decreto 887/2006, de 21 de julio, por el que se aprueba el Reglamento de la Ley 38/2003, de 17 de noviembre, General de Subvenciones (B.O.E. núm. 176, de 25 de julio de 2006), con su inserción en el «Boletín Oficial del Estado».
Madrid, 6 de abril de 2009.–El Director General de Política Interior, Adolfo Hernández Lafuente.
***
Boletín Oficial del Estado Nº 96/2009
Publicado el 20/04/2009
RESOLUCIÓN de 6 de abril de 2009, de la Dirección General de Política Interior, por la que se publican las subvenciones estatales anuales, para sufragar los gastos de seguridad, abonadas a las diferentes formaciones políticas con representación en el Congreso de los Diputados, durante el primer trimestre del ejercicio 2009.
En virtud de lo establecido en la Ley Orgánica 8/2007 sobre financiación de los partidos políticos, el Estado concede a las distintas formaciones políticas, con representación en el Congreso de los Diputados, una cantidad anual, en concepto de subvención, que se distribuye entre dichas formaciones de acuerdo con los resultados obtenidos en las últimas elecciones a la citada Cámara.
La finalidad de la subvención, que se abona en doce mensualidades, es para sufragar gastos de seguridad y se concreta en el montante anual incluido en los Presupuestos Generales del Estado para el ejercicio correspondiente, que se consigna en el programa 924M, Elecciones y Partidos Políticos, con cargo a la Sección 16, Servicio 01 y Concepto 484, Asignación anual a Partidos Políticos para sufragar gastos de seguridad.
Durante el primer trimestre del presente ejercicio presupuestario de 2009, la mencionada subvención se ha llevado a efecto, abonándose las siguientes cantidades a las entidades beneficiarias:
PARTIDO POPULAR 437.231,25
PARTIDO SOCIALISTA OBRERO ESPAÑOL 413.879,97
PARTIDO SOCIALISTA DE CATALUÑA (PSOE-PSC) 72.515,43
CONVERGENCIA I UNIÓ 31.923,06
PARTIDO NACIONALISTA VASCO 14.599,86
ESQUERRA REPUBLICANA DE CATALUNYA 12.107,70
BLOQUE NACIONALISTA GALEGO 7.981,98
COALICIÓN CANARIA-PNC 6.913,05
UNIÓN DEL PUEBLO NAVARRO-PARTIDO POPULAR 5.741,07
IZQUIERDA UNIDA 23.169,69
UNIÓN PROGRESO Y DEMOCRACIA 9.624,15
INICIATIVA PER CATALUNYA-VERDS 6.163,74
NAFARROA BAI 2.754,06
Lo que se hace público de conformidad con lo previsto en la Disposición adicional décima, del Real Decreto 887/2006, de 21 de julio, por el que se aprueba el Reglamento de la Ley 38/2003, de 17 de noviembre, General de Subvenciones (B.O.E. núm. 176, de 25 de julio de 2006), con su inserción en el «Boletín Oficial del Estado».
Madrid, 6 de abril de 2009.–El Director General de Política Interior, Adolfo Hernández Lafuente.
jueves, 16 de abril de 2009
Mientras soñais
Bueno durmientes. Espero que mañana os acordeis de lo que habeis soñado. Yo hace una barbaridad que no recuerdo lo que sueño. Casi tres meses. Soñé que iba a un banquete muy informal. Me senté junto a una dama que me tomó del brazo y me sonrió contenta de verme entre toda aquella gente.
lunes, 13 de abril de 2009
Maletas y trenes.
Capitulo 1 Las estaciones.
Una estación siempre es un lugar extraño y familiar al mismo tiempo. Cuando se pretende alcanzar un destino siempre se buscan los pequeños detalles que son comunes en todos los mapas de tesoros. Cualquier estación mediana tiene una cafetería donde esperar, una taquilla donde comprar el billete, una tabla donde mirar el horario, unos aseos con símbolos de código internacional y amplios bancos en los que despatarrarse.
A Verdi solo le hicieron falta cuatro para componer una sinfonía. Las hay grandes; con puestos de comida, bebida, tiendas y oficinas. Las hay subterráneas llenas de músicos fijos y ambulantes y las hay de esas que se para a la ida pero no a la vuelta y hay que hacer traslado dos estaciones más allá tras esperar una hora. Esto puede parecer un atraso sin embargo es de lo más común. La cuarta estación de Verdi no está en está lista porque el viaje para alcanzarla aún no ha comenzado.
Antes de iniciar un viaje, el viajero siempre tiende a sufrir la pereza del movimiento y la excitación ante lo desconocido, porque un viaje siempre entraña esa situación en la que se abandona la rutina y los límites de lo común. La realización absoluta de la esencia de un viaje ha de realizarse en algún momento en solitario. La transición de la protección del grupo a la sensación de libertad apoyada sobre el pilar del individuo propina un horizonte más amplio al viajero.
Todas estas cosas las lleva dentro quien comienza un trayecto. Además se añaden un sin fin de preocupaciones banales como el peso exacto de la maleta, si el número de mudas limpias será suficiente y si tendremos que pasar todo lo que llevamos en el bolso de viaje a la maleta, cuando la visión de rayos X del control de pasajeros comience a decir verdades.
Cada uno de los personajes que hoy se darán cita para que nuestro relato quede completo, ha olvidado una cosa muy importante. Más que algo importante es algo implícito en la naturaleza de las cosas. Esto es que las cosas que verá en su viaje serán vistas de una forma única. Las hojas con brillo arraigado de primavera, la maleza descuidada, el cristal de la ventanilla que a lo largo del ultimo viaje recogió
cual jardín botánico, en aplastadas muestras, la diversidad de insectos del lugar.
Todo esto existe, al igual que lo que cada cual llama realidad, tan solo en la mente de quien observa. El señor Einstein estaría orgulloso de esta afirmación. La grandeza de la humanidad reside en la capacidad que tienen billones de universos de convivir. Los protagonistas de esta historia que se escribe mientras yo la voy leyendo, saben poco o nada de la verdad que les espera.
Capitulo 2 Las maletas.
Abierta de par en par en par sobre la cama de su habitación, la maleta de Margó iba dando cobijo a la ropa exterior bien doblada primero y la delicadeza de sus caprichos de seda después, según iba rebosando en contenido. Los zapatos siempre los metía al final en los huecos que había dejado sin resolver.
Con un suave gesto levanto trayendo hacia sí media maleta y desde lo alto la dejo caer acompañada siempre del gesto de su muñeca. Tras un breve silencio interrumpido por el sonido de las cremalleras, acabó la faena con el click definitivo de los cerrojos.
En comparación con la cama de Margó, la de Gilbert era una teoría del caos en fase de ir tomando forma según el reloj pasaba de mirarlo de reojo, a amenazarle con la manecilla de las horas. Gilbert que adoraba el cosquilleo de los segundos los dejaba pasar creyendolos infinitos, sabía que la única manecilla a la que hay que temer es a la de los minutos. Las horas son lánguidas o agitadas pero los minutos son el ultimátum de las posibilidades. Cuando se agotan los últimos minutos las conversaciones se vuelven silencios y las gotas desbordan grandes vasos.
Eran casi las tres de la tarde. De nuestros tres personajes solo el que aún no conocemos había comido algo, no mucho por que tenía que comprar algunos regalos y algo de comida para el viaje porque los restaurantes con ruedas le sentaban mal. Los precios de la comida decente eran los de las exquisiteces cuando se tienen los pis en la tierra. Según salía de su casa suspiro aliviado por dos razones.
Una era que no viajaba en avión. El avión es mucho más rápido pero según Einstein una de estas supersónicas horas te puede hacer añicos el riñón. Otra era que sus maletas le esperaban en la estación y que sus pies aún eran ligeros. Cerró la puerta y colocó las llaves en el plato del macetero de la entrada de su casa. Tras esto dijo adiós a la planta.
Las calles aún no habían resucitado del sus horas de comer. Los ecos de loza fregándose en los primeros pisos y noticias que pondrían los pelos de punta a cualquiera que las prestara atención salían de salones y cocinas por la inmediatez de ventanas abiertas dando música a unas calles limpias de gente y trajines. El tren salía a las siete en punto. Esto lo sabían los que hasta ahora tienen nombre y aquel, que sin él, caminaba hasta la ventanilla a recoger un billete previamente reservado.
El sol acompañó a nuestro misterioso in nombrado ciudadano a tomar café y esperar leyendo un diario hasta que los comercios reabrieron las puertas de sus locales. Margó continuaba con su frágil danza de peldaños hacía el parque donde las ruedas de su maleta, que no era ni grande ni pequeña, la devolvieron a su infancia de patines.
Faltaba menos. El minutero bramaba con furia ante la pasmosidad con la que Gilbert fumaba otro cigarrillo.
Capitulo 3 Los billetes
Eran las cinco y media. Una silueta se acerco a la ventanilla más cercana a los andenes y pidió una reserva a nombre de Tomás Romano. Destino Mar de Estella. Retiró junto al billete el resguardo de las maletas y la promesa del expendedor de que estarían a buen recaudo a esa hora de la tarde. Tomás ya no se fiaba de la gente como antes y miraba a los ojos cuando había de por medio material sensible. Resultaba duro tener clavados los ojos de una persona con la mirada tan limpia como la de Tomás.
Cuando se dio la vuelta dando las gracias y perdiéndose entre un grupo de maleteros que descargaban equipaje y mercancías, el mozo de ventanilla suspiró aliviado. Ya iban tres locos con destino a Mar de Estella hoy. Primero la señora o señorita que era un puro misterio en la edad. Tenía un tono de voz muy tenue. Era muy extraño porque era evidente que estaba hablando bajo y sin embargo se le entendía todo lo que decía.
Acababa de irse.Cuando su mano se abrió y dejo caer el billete en ese espacio curvo donde se hace el intercambio que siempre hay bajo las ventanillas, las monedas rebotaron sobre los billetes que ya estaban extendidos sobre el fondo, y la palma de la suya.
Mientras recogía el importe exacto Margó se hizo a un lado de la ventanilla para comprobar los horarios en los billetes y en los paneles que había a un lado de la estación. Cuando el cajero cerró la caja frente a él no había nadie. Aquello, al mozo de la ventanilla, le hizo sentir como si lo hubiera visitado un fantasma o un ángel que pasando de puntillas había comprado su billete. Algo tenía que tener ese mar que solo atraía gente extraña.
Lo del belga ya había sido una pasada. Fué el primero de todos pero de la señorita se acordaba más. Llegó corriendo, con cara de pena y ojos de desesperación por creer haber perdido el tren, -que si siempre me pasa lo mismo y haber a que hora salía el siguiente, si es que salía alguno más aquella tarde. Cuando le contestó que su tren no saldría hasta dentro de al menos dos horas se puso a gritar como un loco, hizo un pequeño baile de tres pasos de los cuales dos fueron giros y le dejo una propina de dos tanires.
El mozo miraba el calendario que colgaba sobre la ventanilla e imposible de ver para el público. Se puso de pies y buscó entre los meses que se avecinaban la foto de las estación de Mar de Estella. Era hermosa. Tenia la robustez de un edificio neoclásico con un gran reloj en la fachada oeste donde las luces del atardecer se hacían lágrimas de colores al acariar el nácar de sus mosaicos. Era un reloj muy antiguo. Al menos el mosaico lo era.
En el año del naranjo azul, cuando amanecieron al unísono todos los campos de este fruto con flor azul en lugar del blanco habitual, llegó el mosaico de una excavación en los confines de la zona montañosa de Argud. Lejos de dejarlo a recaudo de restauradores y cámaras con atmósferas protegidas en los museos, su comprador en ultramar, Laureano Martín, le hizo un agujero que habría detenido más de uno de los corazones de la arqueología. Así nació un nuevo tiempo con un nuevo reloj en Mar de Estella.
Capitulo 4 Primera clase.
Cuando a Ghandi en uno de sus primeros viajes como abogado recién licenciado le pidieron el billete, lo hicieron de un porrazo. Como podía un oscuro de piel atreverse a viajar en primera. La reina miraba hacia otro lado mientras su primer ministro la cubría de tan desdichada visión con un pañuelo de fino encaje y a Ghandi le caían los porrazos de dos en dos. El paisaje era del altiplano. La llanura estaba despejada en las inmediaciones de la capital. Las granjas surgían lozanas como adolescentes independientes de las necesidades de la ciudad.
La puerta se abrió y los pensamientos de Gilbert se congelaron. Margó le saludo con un susurro de buenas tardes y de un solo giro guardó aquella maleta ni grande ni pequeña bajo el asiento. Nunca había pensado que una maleta pudiera resolverse de una forma tan fácil en el interior de un vagón. Estaba en primera y a pesar de los compartimentos de para estas cosas, aquella mujer había hecho un hoyo perfecto de un solo golpe. Cuando Gilbert levanto los ojos de la maleta, Margó ya se había instalado cruzando las piernas y abriendo un libro.
Gilbert se sentía como en una película a la que le faltan fotogramas. Con su decisión aquella menuda y silenciosa mujer había tomado posesión del compartimento al completo. Llevaba ya un buen rato sin fumar así que aprovechó el encuentro para ofrecerla un cigarrillo. Margó le dijo -ahora no gracias, lo cual le dejo aún más extrañado pues era un “sí, pero después”. Al salir del compartimento se dio de bruces con un tipo alto y delgado. Le llamó la atención la chaqueta sin botones que llevaba.
No era el día de Gilbert, desde que se quedara dormido delante de su propia maleta después de un bocadillo de mediodía, vivía con la impresión de que el mundo iba más a prisa que su cerebro. Encendió un cigarrillo. Abrió la ventanilla y dejó que el aire le diera en la cara. El humo volvió a recorrer sus pulmones y recordó haberse gastado diez tanires en el transporte y otros 2 de propina al mozo de la ventanilla de venta de billetes. Todo esto para llegar dos horas antes.
También se acordó de haberse olvidado el desodorante, la maquinilla de afeitar y el jabón en el cuarto de baño de su casa. Cuando entró de nuevo al compartimento el tipo alto y delgado jugaba al ajedrez con la mujer silenciosa. Los vagones de primera clase tienen un amplio salón donde los viajeros tienen su espacio de ocio y tres dormitorios independientes máximo por compartimento. Cada vagón de primera tienen dos compartimentos de este tipo. Los hay nupciales de un solo dormitorio y salón; o de solo dos dormitorios con literas superiores opcionales para familias.
La linea que acababa en Mar de Estella fué fundada por el Laureano Martín, gran emprendedor y mejor persona, cuando se trajo el mosaico de aquellas latitudes.
El populacho tendría que pasar la noche en sus asientos. De todas formas es solo un día de trayecto lo que separa Mar de Estella de la ciudad y en estos vagones se come, se bebe, se juega, se baila, se toca la guitarra, se fuma y se escuchan historias que hacen que vean los tuertos y tengan pesadillas los benditos.
Capítulo 5 Le piano bar
Margó tuvo que pedir ayuda a un extraño para poder subir la escalerilla del vagón. Era un tipo muy alto que de un plumazo la puso a ella y a su equipaje de mano directamente sobre el último peldaño. Tomás que hablaba muy poco aceptó el susurro que le dio las gracias en voz de aquella menuda mujer. Eran las siete menos cuarto. El tren saldría pronto. Camino tras la silueta de la mujer hasta alcanzar el vagón restaurante. El vagón restaurante eran en realidad dos vagones. Uno con sus mesas u sus camareros y otro con un gran piano de cola negro, un barra tremendamente surtida y otra remesa de camareros.
Tenía hambre pues había almorzado pronto así cogió uno de los bocadillos vegetales con queso bajo la atenta mirada del camarero, momento que aprovechó para pedirle una cerveza. Desde donde estaba podía a través de la doble puerta de cristal que separaba los vagones a la señorita del susurro sentada de frente junto al piano.
No estaba realmente sentada frente al piano pero desde donde Tomás estaba, así lo hacia ver la perspectiva.
Tomás sin saber muy bien porque dejo el bocadillo intacto. ¿Estaría tocando algo?
¿Sería ella el músico de la compañía de trenes? No le extrañaba. Una persona que habla casi sin voz y aún así se hace perfectamente audible no era normal. Dentro del vagón del piano sonaba la melodía de Margó que no tocaba el piano, pero si tatareaba una obertura.
El tren comenzó a moverse y con él desapareció toda esperanza de hacer bocado en suelo firme. Tomás guardo el bocadillo en el bolsillo de su chaqueta y cuando se volvió, la mujer junto al piano había desaparecido. La encontró tras la esquina de la pequeña barra ya en el vagón restaurante. De espaldas al pasillo contemplaba la vitrina de los juegos. Parecía interesada en uno de los tableros de ajedrez. Las piezas eran de vidrio con colores esmeralda contra cuarzo rosa. Al parecer la base se iluminada y era posible jugar de noche con las piezas iluminadas.
-Le gusta jugar la preguntó. Margó se volvió como si un muelle la recorriera el alma.
En silencio miro el rostro de Tomás. Si, mucho. ¿No le parece hermoso? Claro que habría que verlo de noche, contesto ella. Hagamos un trato dijo Tomás. Lo compramos a medias. Jugamos al mejor de tres y quien gane se llevará el tablero a su casa. Cuando Margó respondió que le gustaba jugar no hablaba exclusivamente del ajedrez. Margó con su cuerpo menudo y sus gafas de pasta parecía una mujer de despachos. Tomás que la empezaba a mirar con el tercer ojo, no discernía entre empleada o directora. En cambio Margo lo daba todo por la trama y el misterio, la aventura y el riesgo.
Subiendo el tono de voz y sosteniendo una sonrisa aceptó. Aquí es donde Tomás y Margó supieron sus nombres.
Capitulo 6 Viajar en tercera.
Estaba a punto de hacerse de noche. No había casi viajeros en el vagón de tercera. Tres hermanos del norte de Balauga que querían ver el mar y comer pescado y beber ese vino blanco afrutado del que tan bien se habla en su tierra por boca de los que han viajado. Al otro lado del vagón, desde donde se veía la luna escribía su historia de trenes y maletas Marco. Por su puesto sus viajeros viajaban en primera. Ese era el lujo que cualquier imaginación se podía permitir. Marco era de los de la opinión de que después de labrarse un comer y un dormir se podría pasar la vida atendiendo a los caprichos de la imaginación.
Ahora el tipo despistado tendría que encontrar a alguien en el piano bar. Principalmente porque él es el único protagonista de la historia que aún no había estado allí. Marco tenía hambre. Cogió su libreta y se dirigió al restaurante. Allí probo los bocadillos vegetales con queso reales y no los virtuales de Tomás. El paso del tiempo hace mella en todo y el bocadillo no fue una excepción. El pan estaba blando y el tomate aplastado contra el queso que empezaba a amarillear en sus puntas. Tras el segundo mordisco y un sorbo de café abrió su libreta y continuo con la historia.
Decidió que Gilbert conocería al hermano de la mujer del vestido azul casi negro que estaba de espaldas mostrando sus hombros desnudos en la mesa frente a él. Los tres se emborracharían y se reencontrarían días más tarde en Mar de Estella cuando Gilbert hubiese acabado su contrato de cocina para tres banquetes en el hotel del paseo. Entre Eva, que es el nombre de la hermana ,y Gilbert surgiría una amistad que se extendería a lo largo de mucho años pero no tan hermosa como la historia aún sin desenlace de Tomás y Margó.
Tomás ganó la primera partida porque aunque Margó siempre hablaba muy bajo, él tenía más práctica en lo de guardar silencios. Fue cuando ella recogió las piezas y las volvió a colocar sobre el tablero que Tomás le ofreció un cigarrillo. Ella contestó que no fumaba como si nunca lo hubiese hecho pero no era verdad. Ella antes fumaba. La preguntó si le importaba que fumara él y accedió. Cuando aspiró la segunda calada las fichas estaban colocadas de nuevo sobre el tablero.
Margó gano la segunda partida pero a mitad de la tercera pidió un cigarrillo porque aunque había una forma de salir ella no la veía. Se sintió acorralada y como buena amante del riesgo le gusto una barbaridad. Jugo hasta el final luchando con cada pieza intercambiada siempre en beneficio del depredador. Tomás en cambio no sabía lo que hacia. Hacía muchísimo que no jugaba pero los movimientos le venían a la mente como algo natural. Le daba un poco de pena que Margó perdiera aquel tablero porque era ella quien lo había deseado y para él había sido tan solo un juego para pasar el viaje.
La cadena de malentendidos, palabras mal empleadas y muchos intentos de justificar obviedades desembocó en la risa. La risa es como traspasar la realidad hacia otra dimensión. Por unos momentos solo hay risa. Los pensamientos se desvanecen y con los pensamientos lo que se interpone entre nosotros y la realidad. Lo que ocurrió después Marco se lo imaginó. Estaba un poco celoso de la felicidad que regalaba a sus personajes de ficción. Mientras acababa de escribir se sintió mejor. Mucho mejor.
Estaba cansado. Llevaba muchos días dándole vueltas a como se encontrarían y como todo ello discurriría de forma diferente en cada uno de los personajes. Se atascó casi durante tres días intentando que Tomás y Margo se encontraran porque Margó le recordaba a una chica flaca que le gustaba desde hacía tiempo y le comprometía mucho ponerla en brazos de otro hombre. Al final decidió meterse en un tren de verdad para acabar la historia.
Además su madre vivía en Mar de Estella y estaba muy mayor, quien sabe si la volvería a ver, así que aprovecho la ocasión. La historia del ajedrez se la contó ella cuando niño y se preguntaba si no le molestaría que la hubiera manoseado literariamente, con ese toque picante con el que se reconciliaron y decidieron no deshacerse del juego. En todo caso el final lo escribiría a la vuelta. Apagó la luz sobre su sillón y se echó a dormir mecido por el traqueteo de la noche.
Una estación siempre es un lugar extraño y familiar al mismo tiempo. Cuando se pretende alcanzar un destino siempre se buscan los pequeños detalles que son comunes en todos los mapas de tesoros. Cualquier estación mediana tiene una cafetería donde esperar, una taquilla donde comprar el billete, una tabla donde mirar el horario, unos aseos con símbolos de código internacional y amplios bancos en los que despatarrarse.
A Verdi solo le hicieron falta cuatro para componer una sinfonía. Las hay grandes; con puestos de comida, bebida, tiendas y oficinas. Las hay subterráneas llenas de músicos fijos y ambulantes y las hay de esas que se para a la ida pero no a la vuelta y hay que hacer traslado dos estaciones más allá tras esperar una hora. Esto puede parecer un atraso sin embargo es de lo más común. La cuarta estación de Verdi no está en está lista porque el viaje para alcanzarla aún no ha comenzado.
Antes de iniciar un viaje, el viajero siempre tiende a sufrir la pereza del movimiento y la excitación ante lo desconocido, porque un viaje siempre entraña esa situación en la que se abandona la rutina y los límites de lo común. La realización absoluta de la esencia de un viaje ha de realizarse en algún momento en solitario. La transición de la protección del grupo a la sensación de libertad apoyada sobre el pilar del individuo propina un horizonte más amplio al viajero.
Todas estas cosas las lleva dentro quien comienza un trayecto. Además se añaden un sin fin de preocupaciones banales como el peso exacto de la maleta, si el número de mudas limpias será suficiente y si tendremos que pasar todo lo que llevamos en el bolso de viaje a la maleta, cuando la visión de rayos X del control de pasajeros comience a decir verdades.
Cada uno de los personajes que hoy se darán cita para que nuestro relato quede completo, ha olvidado una cosa muy importante. Más que algo importante es algo implícito en la naturaleza de las cosas. Esto es que las cosas que verá en su viaje serán vistas de una forma única. Las hojas con brillo arraigado de primavera, la maleza descuidada, el cristal de la ventanilla que a lo largo del ultimo viaje recogió
cual jardín botánico, en aplastadas muestras, la diversidad de insectos del lugar.
Todo esto existe, al igual que lo que cada cual llama realidad, tan solo en la mente de quien observa. El señor Einstein estaría orgulloso de esta afirmación. La grandeza de la humanidad reside en la capacidad que tienen billones de universos de convivir. Los protagonistas de esta historia que se escribe mientras yo la voy leyendo, saben poco o nada de la verdad que les espera.
Capitulo 2 Las maletas.
Abierta de par en par en par sobre la cama de su habitación, la maleta de Margó iba dando cobijo a la ropa exterior bien doblada primero y la delicadeza de sus caprichos de seda después, según iba rebosando en contenido. Los zapatos siempre los metía al final en los huecos que había dejado sin resolver.
Con un suave gesto levanto trayendo hacia sí media maleta y desde lo alto la dejo caer acompañada siempre del gesto de su muñeca. Tras un breve silencio interrumpido por el sonido de las cremalleras, acabó la faena con el click definitivo de los cerrojos.
En comparación con la cama de Margó, la de Gilbert era una teoría del caos en fase de ir tomando forma según el reloj pasaba de mirarlo de reojo, a amenazarle con la manecilla de las horas. Gilbert que adoraba el cosquilleo de los segundos los dejaba pasar creyendolos infinitos, sabía que la única manecilla a la que hay que temer es a la de los minutos. Las horas son lánguidas o agitadas pero los minutos son el ultimátum de las posibilidades. Cuando se agotan los últimos minutos las conversaciones se vuelven silencios y las gotas desbordan grandes vasos.
Eran casi las tres de la tarde. De nuestros tres personajes solo el que aún no conocemos había comido algo, no mucho por que tenía que comprar algunos regalos y algo de comida para el viaje porque los restaurantes con ruedas le sentaban mal. Los precios de la comida decente eran los de las exquisiteces cuando se tienen los pis en la tierra. Según salía de su casa suspiro aliviado por dos razones.
Una era que no viajaba en avión. El avión es mucho más rápido pero según Einstein una de estas supersónicas horas te puede hacer añicos el riñón. Otra era que sus maletas le esperaban en la estación y que sus pies aún eran ligeros. Cerró la puerta y colocó las llaves en el plato del macetero de la entrada de su casa. Tras esto dijo adiós a la planta.
Las calles aún no habían resucitado del sus horas de comer. Los ecos de loza fregándose en los primeros pisos y noticias que pondrían los pelos de punta a cualquiera que las prestara atención salían de salones y cocinas por la inmediatez de ventanas abiertas dando música a unas calles limpias de gente y trajines. El tren salía a las siete en punto. Esto lo sabían los que hasta ahora tienen nombre y aquel, que sin él, caminaba hasta la ventanilla a recoger un billete previamente reservado.
El sol acompañó a nuestro misterioso in nombrado ciudadano a tomar café y esperar leyendo un diario hasta que los comercios reabrieron las puertas de sus locales. Margó continuaba con su frágil danza de peldaños hacía el parque donde las ruedas de su maleta, que no era ni grande ni pequeña, la devolvieron a su infancia de patines.
Faltaba menos. El minutero bramaba con furia ante la pasmosidad con la que Gilbert fumaba otro cigarrillo.
Capitulo 3 Los billetes
Eran las cinco y media. Una silueta se acerco a la ventanilla más cercana a los andenes y pidió una reserva a nombre de Tomás Romano. Destino Mar de Estella. Retiró junto al billete el resguardo de las maletas y la promesa del expendedor de que estarían a buen recaudo a esa hora de la tarde. Tomás ya no se fiaba de la gente como antes y miraba a los ojos cuando había de por medio material sensible. Resultaba duro tener clavados los ojos de una persona con la mirada tan limpia como la de Tomás.
Cuando se dio la vuelta dando las gracias y perdiéndose entre un grupo de maleteros que descargaban equipaje y mercancías, el mozo de ventanilla suspiró aliviado. Ya iban tres locos con destino a Mar de Estella hoy. Primero la señora o señorita que era un puro misterio en la edad. Tenía un tono de voz muy tenue. Era muy extraño porque era evidente que estaba hablando bajo y sin embargo se le entendía todo lo que decía.
Acababa de irse.Cuando su mano se abrió y dejo caer el billete en ese espacio curvo donde se hace el intercambio que siempre hay bajo las ventanillas, las monedas rebotaron sobre los billetes que ya estaban extendidos sobre el fondo, y la palma de la suya.
Mientras recogía el importe exacto Margó se hizo a un lado de la ventanilla para comprobar los horarios en los billetes y en los paneles que había a un lado de la estación. Cuando el cajero cerró la caja frente a él no había nadie. Aquello, al mozo de la ventanilla, le hizo sentir como si lo hubiera visitado un fantasma o un ángel que pasando de puntillas había comprado su billete. Algo tenía que tener ese mar que solo atraía gente extraña.
Lo del belga ya había sido una pasada. Fué el primero de todos pero de la señorita se acordaba más. Llegó corriendo, con cara de pena y ojos de desesperación por creer haber perdido el tren, -que si siempre me pasa lo mismo y haber a que hora salía el siguiente, si es que salía alguno más aquella tarde. Cuando le contestó que su tren no saldría hasta dentro de al menos dos horas se puso a gritar como un loco, hizo un pequeño baile de tres pasos de los cuales dos fueron giros y le dejo una propina de dos tanires.
El mozo miraba el calendario que colgaba sobre la ventanilla e imposible de ver para el público. Se puso de pies y buscó entre los meses que se avecinaban la foto de las estación de Mar de Estella. Era hermosa. Tenia la robustez de un edificio neoclásico con un gran reloj en la fachada oeste donde las luces del atardecer se hacían lágrimas de colores al acariar el nácar de sus mosaicos. Era un reloj muy antiguo. Al menos el mosaico lo era.
En el año del naranjo azul, cuando amanecieron al unísono todos los campos de este fruto con flor azul en lugar del blanco habitual, llegó el mosaico de una excavación en los confines de la zona montañosa de Argud. Lejos de dejarlo a recaudo de restauradores y cámaras con atmósferas protegidas en los museos, su comprador en ultramar, Laureano Martín, le hizo un agujero que habría detenido más de uno de los corazones de la arqueología. Así nació un nuevo tiempo con un nuevo reloj en Mar de Estella.
Capitulo 4 Primera clase.
Cuando a Ghandi en uno de sus primeros viajes como abogado recién licenciado le pidieron el billete, lo hicieron de un porrazo. Como podía un oscuro de piel atreverse a viajar en primera. La reina miraba hacia otro lado mientras su primer ministro la cubría de tan desdichada visión con un pañuelo de fino encaje y a Ghandi le caían los porrazos de dos en dos. El paisaje era del altiplano. La llanura estaba despejada en las inmediaciones de la capital. Las granjas surgían lozanas como adolescentes independientes de las necesidades de la ciudad.
La puerta se abrió y los pensamientos de Gilbert se congelaron. Margó le saludo con un susurro de buenas tardes y de un solo giro guardó aquella maleta ni grande ni pequeña bajo el asiento. Nunca había pensado que una maleta pudiera resolverse de una forma tan fácil en el interior de un vagón. Estaba en primera y a pesar de los compartimentos de para estas cosas, aquella mujer había hecho un hoyo perfecto de un solo golpe. Cuando Gilbert levanto los ojos de la maleta, Margó ya se había instalado cruzando las piernas y abriendo un libro.
Gilbert se sentía como en una película a la que le faltan fotogramas. Con su decisión aquella menuda y silenciosa mujer había tomado posesión del compartimento al completo. Llevaba ya un buen rato sin fumar así que aprovechó el encuentro para ofrecerla un cigarrillo. Margó le dijo -ahora no gracias, lo cual le dejo aún más extrañado pues era un “sí, pero después”. Al salir del compartimento se dio de bruces con un tipo alto y delgado. Le llamó la atención la chaqueta sin botones que llevaba.
No era el día de Gilbert, desde que se quedara dormido delante de su propia maleta después de un bocadillo de mediodía, vivía con la impresión de que el mundo iba más a prisa que su cerebro. Encendió un cigarrillo. Abrió la ventanilla y dejó que el aire le diera en la cara. El humo volvió a recorrer sus pulmones y recordó haberse gastado diez tanires en el transporte y otros 2 de propina al mozo de la ventanilla de venta de billetes. Todo esto para llegar dos horas antes.
También se acordó de haberse olvidado el desodorante, la maquinilla de afeitar y el jabón en el cuarto de baño de su casa. Cuando entró de nuevo al compartimento el tipo alto y delgado jugaba al ajedrez con la mujer silenciosa. Los vagones de primera clase tienen un amplio salón donde los viajeros tienen su espacio de ocio y tres dormitorios independientes máximo por compartimento. Cada vagón de primera tienen dos compartimentos de este tipo. Los hay nupciales de un solo dormitorio y salón; o de solo dos dormitorios con literas superiores opcionales para familias.
La linea que acababa en Mar de Estella fué fundada por el Laureano Martín, gran emprendedor y mejor persona, cuando se trajo el mosaico de aquellas latitudes.
El populacho tendría que pasar la noche en sus asientos. De todas formas es solo un día de trayecto lo que separa Mar de Estella de la ciudad y en estos vagones se come, se bebe, se juega, se baila, se toca la guitarra, se fuma y se escuchan historias que hacen que vean los tuertos y tengan pesadillas los benditos.
Capítulo 5 Le piano bar
Margó tuvo que pedir ayuda a un extraño para poder subir la escalerilla del vagón. Era un tipo muy alto que de un plumazo la puso a ella y a su equipaje de mano directamente sobre el último peldaño. Tomás que hablaba muy poco aceptó el susurro que le dio las gracias en voz de aquella menuda mujer. Eran las siete menos cuarto. El tren saldría pronto. Camino tras la silueta de la mujer hasta alcanzar el vagón restaurante. El vagón restaurante eran en realidad dos vagones. Uno con sus mesas u sus camareros y otro con un gran piano de cola negro, un barra tremendamente surtida y otra remesa de camareros.
Tenía hambre pues había almorzado pronto así cogió uno de los bocadillos vegetales con queso bajo la atenta mirada del camarero, momento que aprovechó para pedirle una cerveza. Desde donde estaba podía a través de la doble puerta de cristal que separaba los vagones a la señorita del susurro sentada de frente junto al piano.
No estaba realmente sentada frente al piano pero desde donde Tomás estaba, así lo hacia ver la perspectiva.
Tomás sin saber muy bien porque dejo el bocadillo intacto. ¿Estaría tocando algo?
¿Sería ella el músico de la compañía de trenes? No le extrañaba. Una persona que habla casi sin voz y aún así se hace perfectamente audible no era normal. Dentro del vagón del piano sonaba la melodía de Margó que no tocaba el piano, pero si tatareaba una obertura.
El tren comenzó a moverse y con él desapareció toda esperanza de hacer bocado en suelo firme. Tomás guardo el bocadillo en el bolsillo de su chaqueta y cuando se volvió, la mujer junto al piano había desaparecido. La encontró tras la esquina de la pequeña barra ya en el vagón restaurante. De espaldas al pasillo contemplaba la vitrina de los juegos. Parecía interesada en uno de los tableros de ajedrez. Las piezas eran de vidrio con colores esmeralda contra cuarzo rosa. Al parecer la base se iluminada y era posible jugar de noche con las piezas iluminadas.
-Le gusta jugar la preguntó. Margó se volvió como si un muelle la recorriera el alma.
En silencio miro el rostro de Tomás. Si, mucho. ¿No le parece hermoso? Claro que habría que verlo de noche, contesto ella. Hagamos un trato dijo Tomás. Lo compramos a medias. Jugamos al mejor de tres y quien gane se llevará el tablero a su casa. Cuando Margó respondió que le gustaba jugar no hablaba exclusivamente del ajedrez. Margó con su cuerpo menudo y sus gafas de pasta parecía una mujer de despachos. Tomás que la empezaba a mirar con el tercer ojo, no discernía entre empleada o directora. En cambio Margo lo daba todo por la trama y el misterio, la aventura y el riesgo.
Subiendo el tono de voz y sosteniendo una sonrisa aceptó. Aquí es donde Tomás y Margó supieron sus nombres.
Capitulo 6 Viajar en tercera.
Estaba a punto de hacerse de noche. No había casi viajeros en el vagón de tercera. Tres hermanos del norte de Balauga que querían ver el mar y comer pescado y beber ese vino blanco afrutado del que tan bien se habla en su tierra por boca de los que han viajado. Al otro lado del vagón, desde donde se veía la luna escribía su historia de trenes y maletas Marco. Por su puesto sus viajeros viajaban en primera. Ese era el lujo que cualquier imaginación se podía permitir. Marco era de los de la opinión de que después de labrarse un comer y un dormir se podría pasar la vida atendiendo a los caprichos de la imaginación.
Ahora el tipo despistado tendría que encontrar a alguien en el piano bar. Principalmente porque él es el único protagonista de la historia que aún no había estado allí. Marco tenía hambre. Cogió su libreta y se dirigió al restaurante. Allí probo los bocadillos vegetales con queso reales y no los virtuales de Tomás. El paso del tiempo hace mella en todo y el bocadillo no fue una excepción. El pan estaba blando y el tomate aplastado contra el queso que empezaba a amarillear en sus puntas. Tras el segundo mordisco y un sorbo de café abrió su libreta y continuo con la historia.
Decidió que Gilbert conocería al hermano de la mujer del vestido azul casi negro que estaba de espaldas mostrando sus hombros desnudos en la mesa frente a él. Los tres se emborracharían y se reencontrarían días más tarde en Mar de Estella cuando Gilbert hubiese acabado su contrato de cocina para tres banquetes en el hotel del paseo. Entre Eva, que es el nombre de la hermana ,y Gilbert surgiría una amistad que se extendería a lo largo de mucho años pero no tan hermosa como la historia aún sin desenlace de Tomás y Margó.
Tomás ganó la primera partida porque aunque Margó siempre hablaba muy bajo, él tenía más práctica en lo de guardar silencios. Fue cuando ella recogió las piezas y las volvió a colocar sobre el tablero que Tomás le ofreció un cigarrillo. Ella contestó que no fumaba como si nunca lo hubiese hecho pero no era verdad. Ella antes fumaba. La preguntó si le importaba que fumara él y accedió. Cuando aspiró la segunda calada las fichas estaban colocadas de nuevo sobre el tablero.
Margó gano la segunda partida pero a mitad de la tercera pidió un cigarrillo porque aunque había una forma de salir ella no la veía. Se sintió acorralada y como buena amante del riesgo le gusto una barbaridad. Jugo hasta el final luchando con cada pieza intercambiada siempre en beneficio del depredador. Tomás en cambio no sabía lo que hacia. Hacía muchísimo que no jugaba pero los movimientos le venían a la mente como algo natural. Le daba un poco de pena que Margó perdiera aquel tablero porque era ella quien lo había deseado y para él había sido tan solo un juego para pasar el viaje.
La cadena de malentendidos, palabras mal empleadas y muchos intentos de justificar obviedades desembocó en la risa. La risa es como traspasar la realidad hacia otra dimensión. Por unos momentos solo hay risa. Los pensamientos se desvanecen y con los pensamientos lo que se interpone entre nosotros y la realidad. Lo que ocurrió después Marco se lo imaginó. Estaba un poco celoso de la felicidad que regalaba a sus personajes de ficción. Mientras acababa de escribir se sintió mejor. Mucho mejor.
Estaba cansado. Llevaba muchos días dándole vueltas a como se encontrarían y como todo ello discurriría de forma diferente en cada uno de los personajes. Se atascó casi durante tres días intentando que Tomás y Margo se encontraran porque Margó le recordaba a una chica flaca que le gustaba desde hacía tiempo y le comprometía mucho ponerla en brazos de otro hombre. Al final decidió meterse en un tren de verdad para acabar la historia.
Además su madre vivía en Mar de Estella y estaba muy mayor, quien sabe si la volvería a ver, así que aprovecho la ocasión. La historia del ajedrez se la contó ella cuando niño y se preguntaba si no le molestaría que la hubiera manoseado literariamente, con ese toque picante con el que se reconciliaron y decidieron no deshacerse del juego. En todo caso el final lo escribiría a la vuelta. Apagó la luz sobre su sillón y se echó a dormir mecido por el traqueteo de la noche.
jueves, 2 de abril de 2009
La prensa de hoy dice que los paises no tienen manera de afrontar la crisis.
Que desinformación. Los electroduendes estás desenseñando a desaprender como se deshacen las cosas.
Los paises nos levantamos cada día a trabajar. Enriquecemos la economía y tenemos proyectos para el futuro. Cuando digo los paises quiero decir los ciudadanos de cada país. No hablo de los políticos y los dirigentes, las esferas de poder y las normativas, directrices, leyes y contratos que nos han hecho desbarrar. Ahora ellos no tienen ni idea de como arreglar esto.
Bueno supongamos que se ha roto y que por eso no se puede arraglar y volvemos a empezar. Uno hace su trabajo cada día. Si un día hay que tirar todo abajo y volver a empezar se hace. ¿Cual es el problema? ¿Los dirigentes no son tan eficaces como la ciudadanía haciendo su trabajo?
Nos toca otra vez como cada día. En los 80 ya hubo ingenieros que trabajaban limpiando las calles. A eso vamos. Pero me parece denigrante que digan que no somos capaces porque bajo batuta y dirección del baile, nos han abocado al abismo.
Tenemos todo el poder del mundo exactamente, y que no me cuenten mas patrañas por el amor de dios. Quien va a pagar el pato de todo esta: ¿magnates empresariales o de gobierno? ¿Los de la foto?
Nosotros. Y como no seamos capaces de que leñes estamos hablando. Estos avales y deudas son emitidos por un gobierno y lo aseguran la capacidad de ese gobierno para producir al menos el dinero sufieciente para pagar cuando toque. Nosotros somos los activos de España. Nosotros nos estamos endeudando para mantener a las entidades funcionando; declarando beneficios para que desaparezcan los rumores y se estabilice el mercado.
Del dinero de los impuestos de nuestros hijos y nietos; de los nuestros y de todos los habitantes de la tierra pringada en este Tsunami de brea financiera.
¿Como es posible que un ciudadano se quede en paro se pase un mes en internet y descubra documentacion que indique el alto riesgo de que este modelo de economía reviente por todos lados y los grandes esten mirándose los laureles como si fuéramos conejillos de indias en un experimento.
-a ver cuanto aguanta...subele un voltio.......
Los paises nos levantamos cada día a trabajar. Enriquecemos la economía y tenemos proyectos para el futuro. Cuando digo los paises quiero decir los ciudadanos de cada país. No hablo de los políticos y los dirigentes, las esferas de poder y las normativas, directrices, leyes y contratos que nos han hecho desbarrar. Ahora ellos no tienen ni idea de como arreglar esto.
Bueno supongamos que se ha roto y que por eso no se puede arraglar y volvemos a empezar. Uno hace su trabajo cada día. Si un día hay que tirar todo abajo y volver a empezar se hace. ¿Cual es el problema? ¿Los dirigentes no son tan eficaces como la ciudadanía haciendo su trabajo?
Nos toca otra vez como cada día. En los 80 ya hubo ingenieros que trabajaban limpiando las calles. A eso vamos. Pero me parece denigrante que digan que no somos capaces porque bajo batuta y dirección del baile, nos han abocado al abismo.
Tenemos todo el poder del mundo exactamente, y que no me cuenten mas patrañas por el amor de dios. Quien va a pagar el pato de todo esta: ¿magnates empresariales o de gobierno? ¿Los de la foto?
Nosotros. Y como no seamos capaces de que leñes estamos hablando. Estos avales y deudas son emitidos por un gobierno y lo aseguran la capacidad de ese gobierno para producir al menos el dinero sufieciente para pagar cuando toque. Nosotros somos los activos de España. Nosotros nos estamos endeudando para mantener a las entidades funcionando; declarando beneficios para que desaparezcan los rumores y se estabilice el mercado.
Del dinero de los impuestos de nuestros hijos y nietos; de los nuestros y de todos los habitantes de la tierra pringada en este Tsunami de brea financiera.
¿Como es posible que un ciudadano se quede en paro se pase un mes en internet y descubra documentacion que indique el alto riesgo de que este modelo de economía reviente por todos lados y los grandes esten mirándose los laureles como si fuéramos conejillos de indias en un experimento.
-a ver cuanto aguanta...subele un voltio.......
lunes, 30 de marzo de 2009
¿Crisis Inmobiliaria o Crisis Financiera?
El precio del dinero segun politicas de Greenspam, se fijó en el 1% con procedimientos de reactivación de la economía que se agudizaron bajo el mandato de el presidente Clinton. En EE.UU se obligó a abrir el grifo para conceder las hipotecas. Digo se obligó porque, bajo camufladas políticas de planes para facilitar la vivienda, se presionaba para que los bancos que no querian financiar lo hicieran.
Ergo. El control está en el flujo del dinero. La financiación. Si un sector no tiene manga ancha de este calibre no se crean burbujas. El producto resultante con toda la volatilidad que se le quiera aplicar, entró además a cotizar en bolsa y engordar los resultados de las financieras. Es un negocio en el que se cambian pesetas por duros y el que gana siempre, es quién se beneficia del uso del dinero.
Por eso se pide justicia de tribunales para la gente que dirigió y autorizó estas operaciones. Era facil comprar una casa, era facil construirlas y era facil recaudar impuestos. Salvo que en EE.UU los impuestos no los cobra el gobierno. Existe la IRS que siendo una coorporativa privada, gestiona el dinero de todos los contribuyentes. La deuda de estados unidos es tan grande (una deuda establecida con la FED o reserva federal) que solo alcanza para hacer ese pago, mientrás el país se endeuda constantemente para financiar sus presupuestos como nación.
Si en la bolsa todo el mundo sabe que Dow marca el ritmo, solo hace falta instalarse en el Dow para entrar en todos los paises. Desde la era Nixon el papel es un "federal reserve note" como reza en sus billetes. Antes, aunque ya no estaba respaldado por el oro o la plata, aparecía el lema "the goverment of the united states of America".
Este cambio tan tonto hizo que EE.UU pasara de ser sostenible a deber siempre más de lo que podía pagar. Como he dicho anteriormente: quién siempre gana es quien se beneficia del uso del dinero y de su movimiento.
Si una economía como la nuestra con indice Ibex es tan dependiente de un sistema ajeno, para ser competitiva ha de seguir los procedimientos del lider. Para eso y para que no nos pisen mientras nos llaman paletos. Nuestro pasado ha sido rubricado por la mano del neoliberalismo aznariano y el nomecambio dezapatos.
Un Arquitecto me explicó que la reforma del suelo que facilitó la burbuja en España viene de la dirección del gobierno de Aznar. Con lo que es de caprichosa la economía y el panorama político de los último 20 años no veo a casi nadie con la talla de lo que España hubiera necesitado para hacer frente a semejante caballo de troya.
Ergo. El control está en el flujo del dinero. La financiación. Si un sector no tiene manga ancha de este calibre no se crean burbujas. El producto resultante con toda la volatilidad que se le quiera aplicar, entró además a cotizar en bolsa y engordar los resultados de las financieras. Es un negocio en el que se cambian pesetas por duros y el que gana siempre, es quién se beneficia del uso del dinero.
Por eso se pide justicia de tribunales para la gente que dirigió y autorizó estas operaciones. Era facil comprar una casa, era facil construirlas y era facil recaudar impuestos. Salvo que en EE.UU los impuestos no los cobra el gobierno. Existe la IRS que siendo una coorporativa privada, gestiona el dinero de todos los contribuyentes. La deuda de estados unidos es tan grande (una deuda establecida con la FED o reserva federal) que solo alcanza para hacer ese pago, mientrás el país se endeuda constantemente para financiar sus presupuestos como nación.
Si en la bolsa todo el mundo sabe que Dow marca el ritmo, solo hace falta instalarse en el Dow para entrar en todos los paises. Desde la era Nixon el papel es un "federal reserve note" como reza en sus billetes. Antes, aunque ya no estaba respaldado por el oro o la plata, aparecía el lema "the goverment of the united states of America".
Este cambio tan tonto hizo que EE.UU pasara de ser sostenible a deber siempre más de lo que podía pagar. Como he dicho anteriormente: quién siempre gana es quien se beneficia del uso del dinero y de su movimiento.
Si una economía como la nuestra con indice Ibex es tan dependiente de un sistema ajeno, para ser competitiva ha de seguir los procedimientos del lider. Para eso y para que no nos pisen mientras nos llaman paletos. Nuestro pasado ha sido rubricado por la mano del neoliberalismo aznariano y el nomecambio dezapatos.
Un Arquitecto me explicó que la reforma del suelo que facilitó la burbuja en España viene de la dirección del gobierno de Aznar. Con lo que es de caprichosa la economía y el panorama político de los último 20 años no veo a casi nadie con la talla de lo que España hubiera necesitado para hacer frente a semejante caballo de troya.
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